
Durante la pasada semana santa, salí de paseo con mi familia y me encontré con la sorpresa que donde pensábamos hospedarnos tenían problemas con el Internet y la conexión estaría caída por cuatro o cinco días. La situación me pareció entre sorprendente e indignante, sin embargo como estaba de vacaciones, supuse que estaría más ocupada descansando y no hallaría tiempo para revisar mi correo o mi Facebook, o incluso leer el periódico por Internet. Continue Reading










