Los matrimonios, noviazgos y relaciones formales de pareja ya no son destruidos por malvadas brujas 90-60-90 de carne y hueso que se interponen entre los amorosos tortolitos inocentes. Ni desarmados por la intervención de un adonis semental, ni un rico e inescrupuloso compañero de universidad o trabajo de nuestra amada, que mediante finas estratagemas de seducción nos rapa a la mujer que amamos. No, eso ya no sucede.
Continue Reading







