Los hijos del Messenger

Los adolescentes de fines de los años 90 fueron los primeros en adoptarlo, crecieron con él y contribuyeron a difundir su uso a través de las generaciones. Trece años después de la aparición del pionero ICQ, diez años después del lanzamiento de Messenger, de Microsoft -lejos el más popular del género- la mensajería instantánea sigue siendo un fenómeno.
Es uno de los servicios más utilizados en internet, aunque se haya banalizado y envejecido un poco. Llamado todavía chat, se utiliza “entre dos”, cada cual ante su computador. Se distingue del correo electrónico por la posibilidad que ofrece de registrar mensajes en tiempo casi real, lo que permite un verdadero diálogo interactivo. Las cifras son impresionantes: de 1,15 mil millones de internautas activos contabilizados en julio, casi la mitad (321,7 millones sólo para Messenger) habían utilizado mensajes electrónicos, según el Instituto ComsCore.
Los jóvenes lo apreciaron de entrada porque, gracias a Messenger, podían importar su red de amistades al interior del hogar, “junto a los padres, pero con toda discreción, no como el teléfono móvil”, recuerda Laurence Le Douarin, socióloga de la Universidad de Lille-III. “Permitió también a los adolescentes abordar más fácilmente la intimidad entre niños y niñas o entre amigos”, agrega. Como si, tras la pantalla del computador, se soltarán más. A tal punto que, una vez cara a cara, algunos no se atreven a mirarse por lo mucho que se han desnudado en línea.
Pero siguen prefiriéndolo versus el correo electrónico. “Para ellos, es un asunto de adultos”, según Georges Nahon, director de un centro de investigaciones de France Télécom en San Francisco, California. El e-mail les sirve únicamente para comunicarse con los profesores o para enviar textos o fotos. Prefieren compartir continuamente y en tiempo real textos cortos. “Están en el fondo en la era del ‘ahora-mismo’”, resume Nahon. Los de más edad también se han adherido a la mensajería instantánea: el 70% de los usuarios de Messenger tienen más de 25 años, según Microsoft.
Para los abuelos es un medio para mantener un vínculo privilegiado con sus nietos, cuando éstos empiezan a alejarse de ellos. Los adolescentes por el contrario, lo usan para poner distancia con los padres. “Les evita conversar (con ellos) por teléfono”, según Le Douarin.
TAMBIÉN EN EMPRESAS
La mensajería instantánea logró incluso introducirse en las empresas: en IBM, Accenture, Microsoft (evidentemente), los asalariados se comunican cada vez más entre ellos y con sus clientes “chateando”. Al comienzo, los niveles directivos veían a este instrumento más bien mal, demasiado familiar. “Error”, estima la socióloga Le Douarin. “Los asalariados no abusan de ello globalmente: desarrollaron códigos de buena conducta”.
Sin embargo, todo va muy rápido en las tecnologías de la información: el auge de las redes sociales amenaza con marginalizar al chat. Facebook o MySpace ponen a disposición de sus miembros no solamente su propia herramienta de mensajería instantánea, sino también posibilitan a los internautas dejar mensajes, un medio muy potente para “cultivar” su comunidad. Sin hablar del fenómeno Twitter, ese servicio de “micro-blogging” de fulgurante progresión, que permite postear minimensajes donde pueden establecerse diálogos.
Pero especialistas no creen en la desaparición del chat. Jérôme Davis sostiene que “es rarísimo que una tecnología de comunicación desplace brutalmente a otra. El chat permite una conversación más íntima que con Twitter y Facebook”. En todo caso, Nahon estima que su uso ya se ha empobrecido: “En realidad sirve cada vez más para asegurarse de la presencia del interlocutor conectándose a su servicio de mensajería instantánea (los miembros de la red de contactos aparecen en verde), justo antes de enviarle un e-mail o de telefonearle”.















1 COMMENT
Sii esta SUPER! yo ya lo tengo pero en azul =) lo recomiendo
Leave a comment